miércoles, 8 de mayo de 2013

Efectos secundarios

He visto hace dos semanas la película 'Efectos secundarios', de Steven Soderbergh (2012) y aún hoy me perturba. El filme mezcla depresión con negocio, asesinato con amor y falsedad con lesbianismo. Creo que es de esas películas que uno no debería dejar de ver, sobre todo, si como yo, se tiene sed de cine. Efectos secundarios viene a machacar ideas que no por repetidas dejan de ser ciertas: la locura no tiene límites y las cosas casi nunca son lo que parecen. Al hilo de estas dos ideas os cuento algo que me ha pasado. Hace dos meses cometí la imprudencia de facilitarle mi dirección de correo a una mujer que me aseguró a través de un mensaje en este blog, que estaba tan deseperada que necesitaba contarme lo que le pasaba. Desde entonces no me deja en paz. El problema de los que creemos que hay más gente buena que mala en este mundo, es que a veces ignoramos que hay mucha peña que, además de mala, no tiene educación, por eso no respeta nada, ni siquiera a sí misma. Mea culpa. Debí dejar que se arrastrara por otros lodos lejanos a los míos. Puedo entender y hasta compadecer la desesperación ajena, pero de ahí al insulto racista y la manifestación verdulera de los sentimientos hay un abismo. ¿Qué puedo hacer por ayudarte, princesa? Puedes seguir escribiéndome, pero si te sirve de algo para recuperar eso que en algún momento de tu vida se llamó autoestima, te lo confieso por lo bajini: tus problemas no me interesan. Ya sé que es cruel, pero es la verdad.

viernes, 19 de abril de 2013

La alquería de los lentos versus Sicilia

No pude pasar por alto el letrero. Estaba en medio del campo: "La alquería de los lentos". Me pareció un toque de genialidad en un sitio donde los mayores aún se sientan a contarse sus cosas en la plaza del pueblo. De pronto sentí que estaba viviendo algo que ya había vivido. Hace unos años estuve en Sicilia y recorrí toda la isla, pero me quedé con el nombre de una pequeña localidad, Tusa, que puede que no esté en ningún itinerario turístico. Llegamos allí, por mi afición a hacer escala en lugares imposibles. En Tusa ni siquiera el farmacéutico del pueblo sabía manejar una cámara digital para hacernos una foto. Recuerdo un mirador desde el que se veía toda la costa siciliana, desde Cefalú hasta Milazzo. Igual exagero, pero la vista era maravillosa y lo sigue siendo en mi memoria. Eso, pese a que el viaje a Sicilia ha sido el más desagradable que he hecho nunca. Lo hice en verano, sin coger hotel y con la intención de pasar dos semanas recorriendo en coche la isla. Horrible. Los hoteles era caros (100 euros la noche), pocos (uno por pueblo) y malos (malísimos). La gran decepción de ese viaje fue mi visita a Corleone. Por no haber, no había ni pizzas, ni helados que recordar, sólo una oficina de Correos majestuosa desde la que envié una postal a mi madre que nunca llegó. Normal, decía algo así: "Estoy en Corleone, donde se rodó parte de 'El Padrino', y es una mierda pinchá en un palo". Para ser honesta con Sicilia, lo mejor fue el viaje a las Islas Eolias. Yo sólo estuve en Lípari porque había mal tiempo, pero esa visita merece mucho la pena. Por lo demás, Palermo, mejor que Catania y Siracusa. Ah, y el teatro de la tercera parte de 'El Padrino', decepcionante. Creo que no soy la persona más indicada para sugerir un viaje de 15 días a Sicilia. En esto pasa como en todo: la compañía es determinante. El fin de semana pasado estuve en el Museo Picasso de Málaga y nunca antes ver cuadros me hizo tan feliz. Luego, cuando pasé por La alquería de los lentos, en un pueblo de la sierra de Granada, pensé que ese cartel estaba puesto allí para mí. Porque así es mi vida ahora: muy lenta. Quizás por eso disfruto cada cosa con mayor intensidad. Me temo que he madurado. Ha costado controlar mis instintos independentistas. Poco a poco, en mi vida el nosotros se va haciendo un hueco. No sé si es saludable, pero es así.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La búsqueda permanente de la perfección

Lo confieso, la perfección me seduce. La busco incesantemente. Casi todo lo que hago, lo hago pensando en que el limbo perfecto es tangible. Me desespero cuando veo que se me escapa. Me agoto. Bajo los brazos y me digo a mí misma que es humanamente imposible, pero eso no es suficiente para que desista. Nunca estoy satisfecha con las cosas que hago o soy consciente de que las he hecho bien cuando forman parte del mundo que no se puede modificar: El del pasado. Con las cagadas es distinto. En cuanto las hago, las reconozco. No me da miedo pedir perdón. Pero sólo lo hago cuando sé que la persona agraviada se merece que yo lo haga. Ese reconocimiento selectivo es extremadamente banal, pero lo hago intentando ser justa. Me pregunto si hay motivos para abandonar la búsqueda permanente de la perfección. Aquí va uno brutal: Tanta exigencia y luego voy a morir igual que los demás.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El Ejército español, en misión antipiojos

Hoy he estado en la frontera de Melilla con Marruecos. Fui a hacer fotos de los carros de combate del Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional desplegados en el paso fronterizo de Beni Enzar. Cuando llegué creí que se trataba de algo grave. Estaban allí para matar... la plaga de piojos y chinches que ha invadido los calabozos de la frontera.

martes, 5 de marzo de 2013

Hansel y Gretel: Cazadores de brujas

Ayer vi 'Hansel y Gretel: Cazadores de brujas'. Es una mierdaca en 3D, supongo que para que el espectador tenga la sensación de salir salpicado de mierda del cine. Fui porque tenía mono. Es la única película que están pasando en el único cine de Melilla. Esto es mortal. 'Hansel y Gretel' sólo es comparable a un polvo sin orgasmo: Ni aburre ni encanta. Veamos su lado positivo: El humor negro, la música macarra de Atli Örvarsson y el alarde de Pop Art de su director Tommy Wirkola. Vamos a su lado negativo: Todo lo demás. La prota (Gemma Arterton) no es más mala porque es imposible hacerlo peor. El chico, Jeremy Renner (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) no está mal, pero ya está mayorcito (42 años) para un papel de crío. Conclusión, que podía haberme quedado en casa, pero cuando una tiene mono de cine, lo mejor es quitárselo. Y ahora, a otra cosa, mariposa.

domingo, 3 de marzo de 2013

Como nueva


Mirad qué carita me ha dejado la gripe

domingo, 24 de febrero de 2013

En Nador

En Melilla echo de menos algún sitio (que no sea una 'biblio') donde sentarme sola a leer una revista o un libro sin que me molesten. Puede que exista, pero yo no lo he encontrado. La semana pasada estuve en Nador y me di de bruces con una confitería-tetería-pizzería que es justo lo que busco. El sitio es ideal porque dentro había chicas de cháchara. Las vi y pensé en mis amigas de Murcia (Ana, Gema, Magda, Ángeles, Grethel, Marta...) Me pedí un dulce, pese a que los dulces no me gustan y un té con menta (16 dirhams=1,60 euros). Los dos, maravillosos. Poco antes había comido en un sitio pequeñito en el que sólo había chicos. Yo como poco y mal, pero en Nador probé una sopa como las de mi madre, salmonetes fritos con patatas fritas, un pisto picante y una coca cola (3,60 euros). Es increíble que Nador, estando tan cerca de Melilla, sea mucho más civilizada que Melilla. En Nador la gente está acostumbrada a ver personas de otros sitios y se nota. En Melilla, como en todas las ciudades pequeñas, hay gentuza que se regodea más con la noticia de proximidad (alias chisme) que en resolver sus frustraciones. Pero eso es entendible y legítimo. Cuando la gente tiene pobreza de espíritu, le preocupa más la vida de los otros. Es más fácil culpar a otro de nuestros errores (a lo Sartre, "L'enfer, c'est l´Autre"), que asumir que no hemos estado muy finos con nuestra pareja o no hemos hecho bien nuestro trabajo. Fracasar es una oportunidad macabra y única para empezar de nuevo, intentando hacer las cosas bien desde el principio. Hay que valorar lo que se tiene porque no hay nada seguro en esta vida. Ese vestido precioso que no te pones sin saber por qué, puede gustarle y sentarle muy bien a otra mujer, que es capaz de ver en ese trozo de tela muerto, que tú tienes olvidado en un armario, lo mismo que te atrajo de él cuando lo compraste. Aún así, estoy convencida de que Melilla es un sitio perfecto para que las cosas echen a rodar a la primera. Retomo mi teoría del rodaje inmediato. Cuando las cosas van a salir bien, salen bien sin que te esfuerces.